Nací el año 1960, como la primera piscina pública de Santa Cruz de la Sierra, de la visión de don Martín Cortez James. Tuve una infancia feliz, en ese tiempo, me llamaban "La Poza del Bato". Era un balneario en las afueras de la pequeña ciudad, De hecho, a don Martín le decían que estaba loco por construir una piscina tan lejos.

Como balneario, era yo el centro de reunión de toda la juventud de aquella época. Mis refrescantes aguas acompañaron muchos años de diversión y sano esparcimiento de la familia cruceña. Tuve el placer de contemplar diversos desfiles de belleza y de moda. Además en la época de carnaval, yo era el punto de partida de las comparsas y sus reinas que engalanaban las fiestas carnestolendas.

pionero de la
 hotelería boliviana, inauguró oficialmente mis instalaciones como "Hotel Cortez". Tenía apenas 12 habitaciones y 3 cabañas. El Encuentro de Cancilleres de la Cuenca del Plata vistió de gala mi nacimiento en el rubro hotelero.

A partir de esa agitada niñez, mi crecimiento fue vertiginoso y constante. Padecí muchos sacrificios y esfuerzos. Acompañé palmo a palmo el desarrollo pujante de Santa Cruz. Cobijé en mis habitaciones a grandes personalidades como Julio Iglesias, el rey Pelé, Sandro y otros tantos que visitaban esta naciente región.
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En mi adolescencia, contaba ya con 50 habitaciones adicionales y una serie de servicios gastronómicos y comodidades que me hacían coqueto y atractivo.

Llegué a mi temprana juventud, con 96 habitaciones, 4 cabañas y 7 salones de eventos. Mis ejecutivos se pusieron en campaña para ofrecer a mis visitantes la mayor calidad en el servicio hotelero. Don Martín y su familia formaron un equipo de trabajo que, con la misma mística de mis primeros años, sigue llevando adelante mi alentador destino.

Hoy, con 37 años, me he graduado con honores. Soy el primer  y único hotel de Bolivia con Certificado Internacional de Calidad ISO 9001:2000. Estoy con capacidad de cumplir las necesidades y expectativas de todos mis clientes; brindando calidez, amabilidad, pero conservando siempre el trato y ambiente familiar de mis inicios.

Siento nostalgia por mi creador, el "lorito" Cortez. Extraño sus célebres frases que le gustaba repetir sin descanso: "amor al trabajo y respeto al trabajador", "valeroso", "k'aunudo", ¡qué tiempos aquellos!... Sin embargo, veo con beneplácito que sus hijos han recibido sus bendiciones y han podido contagiarse de ese impulso pionero.

Gracias por compartir conmigo mi cumpleaños número 37. Me siento bendecido y fortalecido al saberme uno de los grandes hoteles del país.

Como decía mi fundador: "un saludo, ¡valerosos!".